La periodista y escritora santafesina Natalia Pandolfo pondrá en la calle este jueves 4 de junio “El hijo”, su primera novela.
El relato aborda la historia de un proyecto familiar trunco, en el contexto de la Santa Fe de la segunda mitad del siglo XX.

La periodista y escritora santafesina Natalia Pandolfo pondrá en la calle este jueves 4 de junio “El hijo”, su primera novela.
“El hijo” reconstruye la historia de un proyecto familiar que se quiebra y propone, desde una mirada coral, un recorrido por las huellas que expone esa fractura. Ambientada en la segunda mitad del siglo XX en la ciudad de Santa Fe, la novela aborda la construcción del ideal de ascenso social basado en la casa propia y los mandatos de la época, para derivar en una fisura irreversible que expone las tensiones, los silencios y las reconfiguraciones de la supervivencia subjetiva.
Una cartografía del desastre doméstico narrada desde la periferia. Una disección descarnada sobre cómo sobrevivir en una telaraña que nadie eligió tejer.
Pandolfo nació en 1977 en la ciudad de Santa Fe y estudió la Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Entre Ríos. Se desempeñó como periodista en El Litoral y colaboró con diversos medios locales y nacionales.
Además, participó en la publicación “Basta. Ensayos contra la violencia de género”, editada por la Universidad Nacional de Lanús.
Su trabajo se caracteriza por una mirada reflexiva sobre las problemáticas sociales y por la búsqueda de una voz propia en la escritura. “El hijo” marca su debut en la narrativa de ficción en formato novela.
En diálogo con El Litoral, sostuvo la flamante novelista: “Mi intención fue contar una historia compleja, por capas y desde distintas perspectivas. Quería, además, tener espacio para jugar con el lenguaje, incorporar algunos tramos poéticos y otros más atravesados por el pulso de la narrativa, con escenas y acciones. Además, al tratarse de la historia de una familia, cada personaje necesitaba de un mínimo despliegue para poder delinear su perfil. Así que el formato de novela breve se impuso casi por propio peso”.
-¿Cómo influyó tu experiencia de escritura en el periodismo para encarar la ficción narrativa?
Son dos terrenos siempre conectados. En ese cruce, el desafío es en cada caso encontrar la propia música, la singularidad.
El periodismo gráfico requiere de un manejo preciso del lenguaje y tiene unas reglas claras. Pero me interesa la búsqueda estética, sobre todo en géneros como la crónica o la entrevista. Para eso, tengo muy presente el mandamiento de evitar los lugares comunes. No siempre se logra, pero es el horizonte que asoma allá lejos y sirve para seguir escribiendo.
-La sinopsis nos dice que “El hijo” reconstruye la historia de un proyecto familiar que se quiebra. ¿Qué es lo que te interesó contar de ese “infierno chico” que puede ser una familia?
-La idea era mostrar la génesis del desastre desde la mirada de un personaje que llega cuando ese escenario ya está consumado. Los infiernos chicos suelen tener muchos fuegos previos antes de componerse, pero en general no nos es dada la posibilidad de verlos. Esta novela juega con esa posibilidad.
En tiempos donde la construcción de sentidos parece estar cada vez más en manos de la tecnología como una caja prefabricada, aquí se propone un algoritmo caprichoso: una historia de familia, de época, de ciudad, que no responde más que a la poca o mucha creatividad que una puede poner al servicio de las palabras.




