—Es difícil la elección. Si me traen un proyecto en el cual no me siento identificado con el personaje, en la creación y en la posibilidad de sacarle el jugo, no lo hago. Generalmente, acepto todo aquel que me va a dar la posibilidad de hacer un trabajo serio y poner muchas cosas de mi parte. Entonces es muy difícil elegir uno, porque todos tiene su vida propia, como los individuos que uno conoce. Puedo tener infinidad de amigos y cada uno es distinto al otro. Con los personajes que uno hace en el teatro, pasa exactamente lo mismo. De todos esos amigos, es muy difícil elegir al que uno más quiere, al ser amigos tiene que tener el mismo afecto con todos. Cada personaje me ha dejado cosas gratas al haberlos interpretado, así que no podría elegir uno. “El hombre la Mancha” tal vez sea el trabajo que más me ha dado satisfacciones, aunque también está “El violinista en el tejado”, que me ha dado muchas alegrías. Inclusive esta semana me comentaron que posiblemente en octubre del año que viene sea convocado en Israel para ponerle mi cuerpo al personaje de Tevye. Ese sería para mí el honor más grande que me puede conceder un personaje.