Cuando idearon “Estación chamamé” (donde después se sumó el cantautor Rodrigo González) los santafesinos Daniel Franich y Silvia Acuña lo hicieron guiados por una convicción: había menor presencia de ese género respecto a otros en fiestas populares del país. “Veíamos que estaban los referentes como Antonio Tarragó Ros o ‘Chango’ Spaziuk, pero faltaba esa idea de federalización, ese ir al encuentro como hacen los santiagueños con la chacarera”, explicó Silvia. De modo que pensaron el proyecto como un espacio itinerante que, a través de la evocación de las antiguas estaciones de trenes, propone la difusión del chamamé.


































