El jazz argentino despide a una de sus figuras más grandes. Roberto “Fats” Fernández murió a los 88 años y dejó una huella profunda en la música popular del país: un sonido personal, inconfundible, atravesado por el swing, el bebop y una sensibilidad rioplatense que lo convirtió, como supo definir Astor Piazzolla, en “el Troilo de la trompeta”.

































