Este subgénero del UK Garage refiere, desde su nombre, a los dos pasos que separan de la pista de baile como entidad por antonomasia del goce del cuerpo. Y la libertad, claro. Suma la artista: “Me di la libertad de cantar un toque más relajada, de tirar unas barras rapeadas más suaves. Es un estilo de beat que me colocó en un lugar diferente al de siempre”. En el plano instrumental, la búsqueda de la métrica y la melodía del estribillo demuestran “la experimentación de los últimos años. Bajé un par de cambios. Lo mío siempre fue más hardcore, más de gritar y ahora estoy en otro momento”. Igualmente, reconoce Sara, que los conciertos son espacios en los que reviven canciones viejas, más punk rock. “Eso no está perdido. Simplemente que ahora estoy haciendo otras búsquedas, otras pruebas, pero todo suma”.