-Lo primero que hay que aclarar es que ese camino fue elegido a fuerza de las circunstancias que estábamos viviendo. Esto lo aclaro siempre, porque pareciera que uno saca pecho de que es una banda autogestiva e independiente y se la pasa rebotando contratos de compañías discográficas y de sellos internacionales. La verdad es que no fue así. Si bien hubo alguna propuesta en algún momento, el camino de la independencia y la autogestión tuvo que ver, en nuestro caso, con no esperar a que nos golpeen la puerta. En esa búsqueda, al no tener propuestas discográficas o de esas características, lo empezamos a hacer nosotros. Y descubrimos un mundo que, si bien era un poco más lento, nos permitía avanzar antes que esperar que nos llamen. Eso por un lado. Después, condiciona un poco los productos. Quizás lo que más nos condiciona es tener un presupuesto para grabar nuestros discos. Pero la banda cumplió, en septiembre, 25 años. Y estamos trabajando con Adrián Pagliano, productor y sonidista, desde hace más de 15 años. Con lo cual, hemos aprendido a generar herramientas con producciones escuetas o bajas en presupuesto y aún así gestar un audio tope de gama. Siento que podemos lograr eso. En ese cooperativismo, sentimos que una pata floja es conseguir el capital para hacer grandes producciones o videoclips, pero que finalmente lo terminamos logrando a nuestra manera, con nuestra impronta.