-Esto empieza de una manera casual. Doy cursos a grupos reducidos de personas sobre temas históricos y personajes que he estudiado. En uno de esos cursos, un año antes de la pandemia y previo a un viaje a París y a Madrid, una de las participantes hizo un comentario sobre su padre y su pasaje por El Escorial. Me llamó poderosamente la atención. Esta mujer es hija de Cibils y se llama Mercedes. En uno de los cortes del curso, me acerqué a conversar con ella y a pedirle más detalles. Y, como sucede casi siempre con las personas que vivieron determinadas circunstancias desde adentro, contaba episodios con mucha naturalidad, como las privaciones en el monasterio, la disciplina y los hechos que llevaron a Cibils a dar refugio a cientos de personas. Eso despertó en mí mucha curiosidad, me dí cuenta de que había una historia para contar. Empecé a investigar y el primer lugar al que recurrí fue el archivo de la Cancillería uruguaya. Cuando empecé a leer los documentos me encontré con el episodio de Dolores y Consuelo. Había muchos documentos que fueron preparando el ambiente para esa historia que finalmente logré reconstruir. Casi simultáneamente fui a París y a la vuelta pasé por Madrid. Estuve en El Escorial y tomé contacto físico con ese lugar maravilloso que es el monasterio. Y empecé a atar algunos cabos. La idea era volver meses después para ahondar en la investigación, pero estalló la pandemia. Entonces recurrí a una colega, Sully Fuentes, periodista uruguaya que vive desde hace veinte años en España y ella pudo obtener datos que eran claves para poder escribir la historia. Después, la bibliografía que utilicé, que fue mucha, está citada en el libro. El tema de la Guerra Civil Española, quizás porque contiene heridas que todavía están abiertas, sigue despertando gran polémica. Entonces tomé como libro principal de consulta “La Guerra Civil Española” de Antony Beevor. Recurrí a este investigador inglés que hizo un trabajo formidable. Aunque consulté muchos libros, el que marcó el rumbo fue ese.