Argentina se detiene hoy para recordar. Han pasado exactamente 34 años desde aquel martes de 1992 en que el terrorismo internacional golpeó por primera vez suelo argentino. A las 14:45, la ciudad de Buenos Aires se sacudió bajo el impacto de un coche bomba que redujo a escombros la sede de la Embajada de Israel, dejando una huella de dolor que, lejos de borrarse, se ha convertido en un pilar de la memoria colectiva.


































