Del palacio a una granja patanosa: así es la nueva casa de Andrés Mountbatten Windsor
Marsh Farm, la nueva residencia de Andrés, carece del lujo de Royal Lodge, reflejando su caída en desgracia tras el escándalo con Epstein y su salida de Windsor.
Del palacio a una granja patanosa: así es la nueva casa de Andrés Mountbatten Windsor
En octubre de 2025, Carlos III despojó a Andrés de sus títulos reales y anunció su desalojo de Royal Lodge. Tener a una figura tan caída en desgracia básicamente viviendo de gratis en una propiedad así de grandiosa se había convertido en una pesadilla en términos de imagen. Meses después, los tabloides británicos desvelaron que se trasladaría a Marsh Farm (que significa “granja pantanosa”).
El propio rey Carlos desalojó a Andrés de Royal Lodge.
Marsh Farm no se encuentra en los grandiosos terrenos de Windsor Castle, a una hora de Londres. Se encuentra en la finca de Sandringham, en el Norfolk rural, donde la familia real suele pasar las navidades.
Los terrenos de Sandringham son mucho menos frecuentados que los del castillo de Windsor, donde Carlos y Camilla pasan los fines de semana y Guillermo y Kate residen la mayor parte del tiempo. Está a unas tres horas tanto de Windsor como de Londres.
En un principio, circularon rumores sobre propiedades de la realeza más céntricas: varios medios informaron de que estaba barajando Frogmore Cottage, la antigua vivienda de cinco habitaciones del príncipe Harry y Meghan Markle que se dijo que había sido diseñada por la ex decoradora de interiores de Soho House, Vicky Charles.
Luego saltó la noticia de que al parecer se estaba planteando instalarse en Adelaide Cottage, la casa de la que se mudaron los Gales a finales del año pasado cuando se trasladaron a Forest Lodge. Pero ambas opciones no tardaron en descartarse y fue entonces cuando surgió la principal aspirante: Marsh Farm.
No se han escrito libros sobre Marsh Farm. De hecho, apenas la han mencionado siquiera en los libros sobre la finca de Sandringham: la mayoría del material escrito al respecto omite por completo esta granja ruinosa, prefiriendo detenerse en edificios históricos más imponentes.
El libro que sí menciona una propiedad así denominada, The King’s Homeland ("La patria del rey"), publicado en 1904, breve y poco favorablemente: “A unos minutos de paseo a través de la áspera calzada del pantano, bifurcación de la carretera principal que atraviesa el pueblo junto a una granja conocida como Marsh Farm, llegará al dique o rompeolas que protege la tierra ganada al mar”.
“Pero -advierte- no ha de esperar hallar una playa de guijarros o una franja de arena dorada, ya que no son así las orillas de Wash. Lo que sí verá, si la marea está baja, es una extensión aparentemente ilimitable de reluciente (y a menudo, humeante) lodo”.
Las comodidades de Marsh Farm parecen estar muy por debajo de las de Royal Lodge: cinco dormitorios, dos salones y una cocina que requiere de una remodelación urgente.
"No se sabe mucho de ella. Es bastante pantanosa, un poco cascarón. Aún no está terminada", dice Robert Jobson, autor de The Windsor Legacy: A Royal Dynasty of Secrets, Scandal and Survival ("El legado Windsor: una dinastía real de secretos, escándalo y supervivencia"), añade que Royal Lodge era una "mansión enorme".
Mientras que su hermana, la princesa Ana, conserva Gatcombe Park y un apartamento en el palacio de St. James, y Bagshot Park, donde reside Eduardo de Edimburgo, al parecer ostenta la asombrosa cifra de 120 habitaciones, el desalojo de Andrés a Marsh Farm demuestra hasta qué punto ha pasado de príncipe a mendigo (relativamente).
Eso sí, cuando Andrés se mude, podrá hacerlo en secreto. Sandringham está en una zona de exclusión aérea, lo que significa que no habrá circulando ningún dron con cámara, si bien se ha informado acerca de la presencia de material de construcción en el exterior de Marsh Farm.
Un cambio radical
Hay un libro entero escrito sobre la anterior residencia de Andrés, el Royal Lodge, Royal Lodge: Windsor de Helen Cathcart.
Royal Lodge en diciembre de 1942.
Tiene 189 páginas e incluye 11 capítulos y 16 ilustraciones: Una de ellas, titulada ‘Hora de montar a caballo’, muestra a unas jóvenes princesas Margarita e Isabel explorando los bucólicos terrenos de 40 hectáreas del Lodge, donde vivieron de 1932 a 1936, a lomos de un caballo.
Otro, ‘Princesas junto al fuego’, muestra a las dos niñas descansando junto a una chimenea de piedra. También está ‘El jardín de los niños’, en el que aparecen cuidando de una frondosa parcela con un bosque idílico al fondo.
Su presencia se entrelaza con el resto de relatos de su historia y sus pintorescos ocupantes, como el rey Jorge IV, un monarca conocido por sus atuendos extravagantes, Margarita e Isabel, que vivieron allí antes de que su padre ascendiera al trono, y la Reina Madre, que habitó sus 30 estancias hasta su muerte, en 2002.
Cathcart tampoco escatima en detalles sobre su arquitectura de ladrillo, con detalles victorianos y georgianos, así como sus interiores: el Royal Lodge, señala, era célebre por sus “soberbias ventanas góticas”.
El libro de Cathcart, escrito en la década de los 60, retrata un Royal Lodge anterior al de su actual ocupante, Andrés Mountbatten Windsor, antes conocido como el príncipe Andrés de York.
En su introducción, la autora afirma que su libro “se originó a modo de entretenimiento para una dama de la realeza”.
Y si bien los anteriores inquilinos de Royal Lodge destilaban un saber tradicional elegante para los intereses refinados de una vizcondesa, Andrés, relacionado con Jeffrey Epstein, está tan envuelto en el escándalo, que si Royal Lodge hubiese salido al mercado inmobiliario, su valor bien podría haberse reducido en unos cuantos millones.
Aunque esa hipótesis nunca irá más allá de serlo. El Royal Lodge, ubicado en los vastos terrenos del castillo de Windsor Castle y Windsor Great Park (con un total de más de 2.000 hectáreas) es propiedad del monarca y cedido o alquilado (habitualmente por una tasa nominal) a familiares y amigos de la corona.
El pasado tumultuoso de Andrés en Royal Lodge
Después de invertir un millón de libras en él en 2003, así como de abonar el coste de sus reformas, el Times de Londres informó de que el entonces príncipe Andrés no había efectuado el tradicional pago del alquiler de Royal Lodge en 20 años. Según su contrato de arrendamiento, pagaría “un grano de pimienta (en caso de exigírsele)”.
Sin duda le sacó buen provecho. En 2006 alojó a Ghislaine Maxwell y Jeffrey Epstein en vísperas del 18º cumpleaños de su hija, Beatriz de York a pesar de que unos meses antes se había emitido una orden de detención contra Epstein en Estados Unidos.
“Ciertamente, no era consciente de lo que estaba sucediendo en Estados Unidos cuando extendí la invitación, y no lo fui hasta que los medios informaron de ello, porque él jamás dijo nada al respecto", aseguró Andrés en su infame entrevista para el programa de la BBC Newsnight.
Unos años después, en 2016, se publicó la noticia de que, en plena fiesta en Royal Lodge, Beatriz le hizo un corte accidental en la mejilla a Ed Sheeran con una espada ceremonial. Andrés, además, tenía una cantidad considerable de empleados a su servicio en la propiedad.