Imaginemos un trozo de papel pequeño, visible para el ojo humano apenas en la superficie. Lo justo como para identificar su color, una mancha y, claro, si hay allí alguna escritura. Imaginemos ahora que podemos "entrar" en esa muestra y ampliarla un millón de veces hasta explorarla fibra por fibra. O que la muestra sea de un metal, un insecto u otro material orgánico o inorgánico.



































