-Quien los instala como proceres es Bartolomé Mitre en la segunda mitad del siglo XIX. Los eleva a esa categoría y da las razones. Ahora, como toda cristalización es arbitraria. Belgrano arranca siendo funcionario español en el Consulado y en 1800 supone que hay para 100 años de imperio español por delante, ni se imagina su derrumbe. Pero después es uno de los que improvisa en la revolución, en el ejército, se va entusiasmando con la independencia y en 1816 es de los que más insiste para que se declare la independencia. Al mismo tiempo es uno de los más preocupados por el desorden político y social que generaron, por eso es de los más monárquicos. Acá volvemos a lo de la moralización de la historia. ¿Por qué tenemos que ocultar que Belgrano era monárquico? Además, por entonces la única republica que había en el mundo era EE. UU. En el caso de San Martin, no es argentino, sino que es correntino y americano, así como Belgrano es porteño y americano, que son las identidades en esa época. En tanto americano, dice que para derrotar a los españoles hay que ir a Perú y para llegar allí hay que ir por Chile. En la última etapa, cuando se lleva el ejercito al Perú, queda colgado de un pincel porque no tiene un gobierno detrás. A diferencia de Bolívar, que es la máxima autoridad de la Gran Colombia, San Martin inició la campaña en nombre del director Supremo, pero en 1820 ya no hay más director Supremo sino provincia sueltas que no le dan un peso. Por eso tiene lógica que San Martin le deje a Bolívar las tropas para que haga el ataque final en Junín y Ayacucho.