La piperidina se utiliza para fabricar fentanilo, uno de los más potentes opioides. Es cien veces más poderoso que la morfina, y una dosis indefinida puede provocar una sobredosis mortal, como ocurrió a mediados de 2020 en los Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Alemania y Australia. Salió al mercado en 1963 como un anestésico intravenoso, pero debieron pasar generaciones para que su consumo se extendiera. Es que la pastilla sintética hecha en cuevas ilegales desparramadas por toda China no llega acompañada de un sello de calidad: con que solo una tableta tenga una composición defectuosa, el consumidor puede padecer convulsiones que pondrían en riesgo su vida. Una solitaria y rudimentaria máquina -arrumbada en un galpón- puede producir entre 3 mil y 5 mil tabletas por hora, según datos de entonces.