El papa Francisco anunció hoy durante el rezo del Angelus en la Plaza de San Pedro la creación de 19 nuevos cardenales, entre ellos los arzobispos de Buenos Aires, Managua, Rio de Janeiro y Santiago de Chile.
El consistorio en el que el pontífice entregará el capelo y el anillo a los 19 nuevos purpurados, entre ellos tres no electores al ser mayores de 80 años, se celebrará como ya se había adelantado el próximo 22 de febrero en el Vaticano, fiesta de la Cátedra de San Pedro.
Los nuevos cardenales serán: el secretario de Estado, Pietro Parolin; el secretario general del Sínodo de los obispos, Lorenzo Baldisseri, y el prefecto de la Congregación para el Clero, Beniamino Stella. Y también recibirá el capelo cardenalicio el prefecto para la Congregación para la Doctrina de la Fe, Gerhard Ludwig Müller.
Los arzobispos que también se convertirán en cardenales son el de Westminster (Gran Bretaña), Gerard Nichols; el de Québec (Canadá), Gérald Cyprien Lacroix, y de Abiyán (Costa de Marfil), Jean-Pierre Kutwa.
Como se esperaba también recibirán la "birreta cardenalicia" una representación de Latinoamérica: el arzobispo de Managua, Leopoldo José Brenes Solórzano; el de Río de Janeiro, Orani João Tempesta, el de Santiago de Chile, Ricardo Ezzati Andrello, y el sustituto del papa como arzobispo de Buenos Aires, Mario Aurelio Poli.
Otros cardenales serán el arzobispo de Perugia, Gualtiero Bassetti, de Seúl, Andrew Yeom Soo jung; de Ouagadougou (Burkina Faso), Philippe Nakellentuba Ouédraogo; de Cotabato (Filipinas), Orlando Quevedo; de Les Cayes (Haití), Chibly Langlois.
El papa también incluirá en el colegio cardenalicio a tres arzobispos eméritos que superan los 80 años de edad y por tanto no podrán participar en el próximo cónclave: el arzobispo italiano Loris Francesco Capovilla y el arzobispo emérito de Castries en la isla de Santa Lucía, Kelvin Edward Felix.
Entre estos también se encuentra el español Fernando Sebastián Aguilar, de 85 años, y arzobispo emérito de Pamplona y Tudela.
La herencia más bella
El papa Francisco continuó con la tradición iniciada por Juan Pablo II y hoy bautizó en la Capilla Sixtina a 32 niños a cuyos padres recordó que la herencia más bella que pueden dejar a sus hijos es la de la fe.
En 1989, en el día en el que la Iglesia católica recuerda el bautismo de Jesús, Juan Pablo II comenzó a bautizar a algunos niños y la tradición continuó después celebrándose en la Capilla Sixtina.
Hoy fue el primer bautizo de Jorge Bergoglio como pontífice, quien en una breve e improvisada homilía recordó a los padres católicos que son ellos los encargados de transmitir la fe.
"Son ustedes los que tienen el deber de transmitir la fe a estos niños. Es la herencia más bella que les pueden dejar", dijo el pontífice.
En una Capilla Sixtina en la que resonaron continuamente los llantos de los niños, el papa aseguró que estos eran "el coro más bonito" de la celebración.
"Algunos llorarán porque están incómodos o tienen hambre", dijo Bergoglio, que invitó a las madres a dar de comer a los pequeños si estos tenían hambre.
"¡Tranquilas! Denles de comer, que hoy ellos son los protagonistas", exclamó.
Entre los 32 niños bautizados hoy en la imponente capilla Sixtina estaba Giulia, una niña de siete meses, hija de una pareja italiana solamente casada por civil.
Que los padres no estén casados por la Iglesia no ha sido un problema para el papa argentino que accedió a bautizar a la pequeña el pasado 25 de septiembre, cuando ellos mismos se lo pidieron durante la audiencia general de los miércoles.
El padre, Ivan Scardia, y la madre, Nicoletta Franco, son ambos militares en la localidad toscana de Grosseto y tienen otra hija, Giorgia, de cinco años.
Scardia explicó a los medios italianos que hubo "un pequeño problema" al inicio cuando se enviaron los documentos al Vaticano y se supo que no estaban casado por la Iglesia, pero "que se resolvió" rápidamente.


































