El cultivo y usos de la marihuana no fueron prohibidos en el mundo por sus efectos psicoactivos, sino porque afectaba intereses económicos (de Estados Unidos) por la competencia del uso del cáñamo. Esto logro la prohibición en ese país y a través de tratados internacionales se hizo extensivo al resto del mundo, dejando a una de las plantas con mayor proyección en la salud e industria paralizada en su investigación por casi un siglo. El proceso de regulación con países pioneros como Canadá y la abundante evidencia científica ha dejado sin argumento a los gobiernos teniendo que ceder estos a las demandas sociales. En la Argentina, el tema ya está en agenda. El camino lo inició el gobierno anterior con la promulgación de una tibia ley 27.350 y lo continúa el gobierno actual, que avanza a paso firme en una legislación que permita el autocultivo regulado y la explotación industrial. La Rioja y Jujuy son dos provincias pioneras y a través de distintos actores locales, cuentan en detalle sus proyectos a Hemp.


































