-Hay muchos comentarios decepcionados sobre la última conferencia de las partes y sobre el accionar últimamente. Hay una realidad. El cambio climático comenzó con la Revolución Industrial. Ahí empezaron a aumentar aceleradamente las emisiones de gases de efecto invernadero y empezaron a acumularse en la atmósfera. Y ahí se empezaron a asentar las responsabilidades históricas porque estos gases de efecto invernadero se quedan acumulados por un tiempo en la atmósfera. No es que empezamos a actuar y ya estamos reduciendo desde este momento los gases. Por eso se habla tanto de las futuras generaciones. Porque nosotros estamos actuando, pero los resultados se van a ver más a largo plazo. Sin embargo, para eso están los informes del IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático por sus siglas en inglés), que es el panel de expertos que trabaja para las Naciones Unidas, justamente para brindar datos sobre cómo estamos yendo en cuanto a cambio climático, cuánto estamos emitiendo, cuáles son las consecuencias si seguimos emitiendo de esta manera. Y establecen también metas hacia el año 2030 y hacia 2050 para que tengamos una base hacia dónde apuntar todos los países para poder planificar nuestra acción para tratar de limitar el incremento de la temperatura en 1,5 grados centígrados. ¿Por qué limitarlo en esos grados? Porque de acuerdo a lo estudiado por este panel, sino las consecuencias van a ser catastróficas. Por eso es que todos los años se celebran estas conferencias en las cuales se van midiendo los procesos. Qué tanto se hizo, qué están haciendo los países, cuáles son las nuevas dificultades que están surgiendo.