Para culminar, Imhof detalló características y particularidades de esta especie de caimán. En este sentido, comenzó asegurando que “ya no es una aparición esporádica, sino que la presencia de estos yacarés es permanente desde hace unos años en la Reserva. Han tomado la Laguna como su hogar, su territorio. Es evidente que se sienten cómodos ya que, por ejemplo, si las condiciones ambientales lo permiten, la hembra emerge a la superficie del agua regularmente con sus crías sobre el lomo”. Además, respecto a la reproducción explicó que “tiene un ciclo estacional ya que es una especie ‘de verano’, de estaciones cálidas. Cuando llegue octubre o noviembre deberíamos comenzar a ver cópulas en el agua y ocasionalmente podrían copular en la tierra; luego la hembra comienza a construir su nido con material vegetal que tiene forma de montículo y que genera la temperatura ideal para que los huevos sean incubados; esta especie tiene algo muy interesante: el sexo de las crías se determina por la temperatura del nido y no genéticamente como suele suceder en otros animales; por tanto, las características del ambiente en el que se incuban los huevos van a determinar cuántas hembras y cuántos machos tendrá esa camada. Para febrero o marzo, los huevos puestos en diciembre eclosionan, los pichones llaman desde adentro del nido, esto hace que la hembra lo abra, saque a las crías y, como suele estar lejos del agua, los lleva en su boca hasta allí. A partir de ahí comienzan los cuidados maternales que mencionábamos y las crías, además, se guarecen cerca del cuerpo de su mamá ante cualquier sospecha de amenaza (un ruido, por ejemplo)”.