La tormenta de Santa Rosa no es un evento meteorológico garantizado, sino una creencia que paso de generación en generación. Se dice que alrededor del 30 de agosto, es probable que ocurra una tormenta significativa en alguna parte de Argentina. Este fenómeno se asocia con un cambio en los patrones de circulación de la atmósfera que, coincidentemente, suele ocurrir en esta época del año. Estos cambios incluyen un mayor ingreso de humedad desde el norte del país, un aumento de las temperaturas y un incremento en las horas de luz solar, todo lo cual puede generar condiciones propicias para tormentas.