No obstante, se destacan porque los adultos tienen bocas vestigiales, es decir, sus partes bucales se han reducido, por lo que no comen y solo viven como adultos por un par de semanas. En caso de vivir en cautiverio, el macho y la hembra tienden a ignorarse mutuamente, a menos que haya una planta alimenticia, como las hojas de roble. Los machos se diferencian por exhibir antenas más tupidas que utilizan para detectar feromonas liberadas por hembras no apareadas. En tanto, las hembras presentan antenas moderadamente menos tupidas y muestran un abdomen más grande, donde llevan los huevos.