A diferencia de “el veranito de San Juan”, que no es un fenómeno que tiene una relación directa con la fe, esta “tormenta” si tiene una historia detrás: “En agosto de 1615, dos años antes de que ella falleciera, piratas holandeses intentaron atacar la ciudad de Lima. Los peruanos estaban desesperados y huían de la ciudad, pero Rosa, con otras mujeres, se fueron a orar a la iglesia de Nuestra Señora del Rosario”, contó el Padre Axel y detalló que “mientras Santa Rosa de Lima rezaba, una tempestad nunca vista se desató sobre las costas de Lima, se hundieron muchos de los barcos piratas. Los que sobrevivieron, tuvieron que huir de la tempestad y abandonar la idea de atacar”.