Mar del Plata abrió el año con una postal poco veraniega: aire frío, viento sostenido y playa con pocos bañistas. El cambio estaba anticipado por un alerta amarilla del SMN y se sintió con fuerza desde la noche del viernes, cuando las ráfagas empezaron a ganar protagonismo.
La intensidad escaló alrededor de las 21 del viernes y se extendió hacia la madrugada del sábado, con ráfagas superiores a 80 km/h en sectores del sur. Defensa Civil reportó intervenciones por caída de árboles, ramas, postes y daños en semáforos, sin evacuados ni víctimas.
Viento sur
El pulso meteorológico tuvo un patrón claro: ingreso de viento del sur con velocidades sostenidas y ráfagas que el SMN ubicó en el rango de 40 a 55 km/h, con picos posibles de 75 km/h. En la práctica, el temporal dejó destrozos en estructuras de balnearios y complicó la circulación.
El descenso térmico fue el otro golpe del sábado: la sensación térmica cayó por el viento y sostuvo un día gris. En la ciudad, la recomendación operativa fue la de siempre ante viento fuerte: asegurar objetos, evitar zonas arboladas y circular con máxima precaución.
Mar arriba
Con el viento rotando al sudeste llegó el combo más visible: la sudestada empujó una pleamar que alcanzó balnearios de Punta Mogotes, La Perla y la zona sur. En varios puntos, el agua avanzó hasta la línea de carpas, obligando a reordenar sectores y resguardar equipamiento.
El fenómeno no fue exclusivo de Mar del Plata. En el Partido de La Costa también se viralizaron imágenes de marejadas y crecidas en localidades como Santa Teresita, en un tramo del litoral donde el viento y el oleaje suelen amplificar el impacto sobre la franja costera.
Pronóstico
Para el cierre del fin de semana, los reportes locales ubicaron una máxima cercana a 22°C para el domingo, con la expectativa de un repunte térmico desde el lunes. La tendencia general marca una transición rápida: de abrigo y viento a condiciones más templadas, aunque con nubosidad variable.
El alivio, de todos modos, no borra lo ocurrido: el primer fin de semana del año dejó una señal meteorológica fuerte en la Costa Atlántica, con viento como protagonista y el mar recordando que, cuando sopla del sudeste, también juega su partido.