El pasado mes de diciembre, Sara Khadem, la ajedrecista iraní, apareció en un torneo y su imagen se difundió por todo el mundo como símbolo de protesta contra la República Islámica. Tras este hecho, la mujer se vio obligada a vivir en el exilio. Se fue a España con su marido debido a la presión política y al miedo que sintió.

































