Un enfermero de 27 años fue condenado a cadena perpetua en Múnich, en el sur de Alemania, por el asesinato de dos pacientes y por intentar matar a otros seis enfermos con sobredosis de medicamentos.
Fue declarado culpable de inyectar cócteles medicamentosos sin receta. Además, fue condenado por seis intentos de homicidio.

Un enfermero de 27 años fue condenado a cadena perpetua en Múnich, en el sur de Alemania, por el asesinato de dos pacientes y por intentar matar a otros seis enfermos con sobredosis de medicamentos.
El hombre trabajaba principalmente en salas de guardia de un hospital de Múnich adonde eran trasladados los enfermos tras una operación.
Fue declarado culpable de inyectar cócteles medicamentosos sin receta a varios pacientes, dos de los cuales murieron tras estar en coma debido a las inyecciones. Además, fue condenado por seis intentos de homicidio.
La alarma se dio cuando un auxiliar de enfermería notó el repentino empeoramiento de los pacientes y se realizaron análisis de sangre que revelaron una sobredosis de medicamentos no recetados.
Se descubrió que el enfermero actuaba de esta manera para poder estar tranquilo y usar su celular, a menudo estando bajo la influencia del alcohol en el trabajo. Durante la audiencia, el hombre afirmó que, debido a su estado de embriaguez, solo quería hacerlos callar.
Este caso se suma a otros similares ocurridos en Alemania en los últimos años. En 2019, un ex enfermero llamado Niels Högel fue condenado a cadena perpetua por el asesinato de al menos 85 pacientes en Baja Sajonia, en el noroeste del país.




