En un escenario global marcado por el proteccionismo y la reconfiguración de alianzas, el reciente acuerdo comercial firmado entre la Argentina y los Estados Unidos genera tanto expectativas como interrogantes.
Joaquín Bernardis brindó en CyD Litoral un análisis detallado sobre el nuevo convenio bilateral impulsado por la administración de Donald Trump. Si bien beneficia al sector ganadero, advirtió sobre las fuertes concesiones que Argentina otorga en los rubros farmacéutico y automotriz.

En un escenario global marcado por el proteccionismo y la reconfiguración de alianzas, el reciente acuerdo comercial firmado entre la Argentina y los Estados Unidos genera tanto expectativas como interrogantes.
En diálogo con CyD Litoral, el analista internacional Joaquín Bernardis desmenuzó los alcances de este tratado que, según su visión, se enmarca en una agresiva política exterior de Donald Trump para alinear a la región bajo su influencia.
Uno de los puntos centrales del análisis radica en la balanza comercial. Durante 2025, Argentina logró un superávit de casi 1.600 millones de dólares con los Estados Unidos, un crecimiento del comercio bilateral cercano al 29%. "A Trump no le gusta tener déficit con ningún país", explicó el especialista, señalando que este acuerdo busca equilibrar la balanza a favor de la potencia del norte.
La estructura jurídica del acuerdo también es particular. Mientras que en Argentina el texto deberá pasar por el Congreso —especialmente por cambios en patentes y propiedad intelectual—, en Estados Unidos se instrumentó mediante una "orden ejecutiva", equivalente al DNU local.
Trump utilizó la Ley de Emergencia Económica Internacional para saltear al Capitolio, una maniobra que actualmente está bajo revisión de la Corte Suprema estadounidense por el amplio poder que otorga al Ejecutivo.
El sector más beneficiado, sin dudas, es el ganadero. Según el analista, Estados Unidos otorgará una cuota arancelaria de 80.000 toneladas de carne (divididas en 20.000 trimestrales), una cifra que incluso superaría el monto previsto en el acuerdo Mercosur-Unión Europea.
"El sector productivo argentino tiene que estar muy atento para exportar rápido y ocupar la cuota trimestral; si no se usa, ese cupo se pierde, no se acumula", advirtió.
Sin embargo, el "Anexo 1" del documento refleja que la mayoría son concesiones de Argentina hacia los Estados Unidos. Los sectores que enfrentarán mayor presión son:
Un punto de fricción que destacó Bernardis es la alineación de normativas sanitarias. "Estados Unidos utiliza hormonas para el engorde de ganado que en Argentina están prohibidas. El acuerdo plantea que nos alineemos a las políticas de calidad estadounidenses, lo cual genera grises peligrosos sobre cómo se procesarán los alimentos de aquí en más", señaló en CyD Litoral.
Pese a las controversias, las proyecciones son ambiciosas. Un estudio de la AmCham (Cámara de Comercio de EE. UU. en Argentina) estima que el acuerdo podría incrementar el comercio bilateral en 2.000 millones de dólares, lo que representaría un crecimiento del 20%.
Finalmente, el especialista enmarcó este paso como parte de un "efecto dominó" en América Latina, mencionando convenios similares firmados recientemente con Guatemala y El Salvador.
Mientras la administración Trump avanza a paso firme con decretos, el gobierno argentino deberá ahora dar la batalla legislativa para refrendar un tratado que promete sacudir la estructura de costos y producción de varios sectores industriales estratégicos del país.




