El Cristo Redentor, uno de los monumentos más emblemáticos de Brasil y símbolo indiscutible de Río de Janeiro, esconde un secreto fascinante. En lo alto del Cerro del Corcovado, sobre la Bahía de Guanabara, vive un hombre en su interior: Pablo Cardoso, un argentino originario de Buenos Aires, quien no solo es restaurador del monumento, sino también su guardián.

































