La opositora fue atrapada junto al Museo Nacional de Arte de Minsk. “La había visto antes (de que ocurriera), porque la reconocí. Seguí adelante, y pensé en volverme y mostrarle un corazón a Masha”, dijo una mujer que presenció lo ocurrido, de nombre Anastasía, refiriéndose a uno de los símbolos de la oposición que lleva un mes denunciando el fraude electoral en Bielorrusia y exigiendo el fin del régimen de Alexánder Lukashenko. “No lejos del museo vi un minibus aparcado de la marca Sóbol. Escuché el sonido de un móvil que caía sobre el asfalto, una especie de pisotón, me di la vuelta y vi que unas personas de paisano y enmascaradas metían a María en ese microbús. El teléfono se cae, una de esas personas lo recoge, salta al microbús y se van”, terminó de contar la testigo. Una testigo señala que los hombres iban vestidos de paisano y estaban enmascarados