Puede que Pablo Escobar, el narcotraficante más conocido de Colombia, haya muerto en 1993, pero su influencia sigue sintiéndose en el país, a veces de formas inesperadas. Los hipopótamos traídos a Colombia como parte del zoológico privado de Escobar a su finca, Hacienda Nápoles, se han criado con tanto éxito que existe una gran preocupación por su impacto ambiental y la seguridad humana, según un nuevo estudio realizado por investigadores de universidades mexicanas y colombianas.

































