Pocos olvidarán el escándalo del hackeo telefónico que acabó con News of the World de Rupert Murdoch en 2011, en el que celebridades, políticos y miembros de la familia real británica fueron el blanco de los titulares como víctimas, un caso que se volvió aún más desagradable cuando se descubrió que el teléfono de la estudiante asesinada Millie Dowler había sido hackeado. Dada la protesta pública que le siguió a la noticia, que llevó a la investigación de Leveson, uno pensaría que la piratería telefónica en Reino Unido habría llegado a su fin; lamentablemente, parece que no es así.
































