Arqueólogos del Museo del Soldado József de Kecskemét descubrieron tres tumbas medievales intactas en las afueras de Akasztó, una localidad situada a 92 kilómetros al sudeste de Budapest. El hallazgo, considerado excepcional por su grado de conservación, se remonta a los años 920‑930 d.C., en pleno período de expansión de los antiguos magiares por la cuenca de los Cárpatos.




































