Desde primera hora de hoy ni los ómnibus ni los tranvías en Atenas funcionan y los trabajadores del puerto impiden que zarpen los ferrys desde el puerto del Pireo, en la capital griega, cumpliendo así con la huelga de 48 horas en protesta por las medidas de ahorro.
La huelga coincide con el debate parlamentario sobre el nuevo programa de recortes que prevé un ahorro de 78.000 millones de euros y que es decisivo para que se aprueben nuevos créditos que salvarían a Grecia de la suspensión de pagos, según despacho de DPA.
Los ministerios, las empresas estatales y los bancos secundaban ampliamente la medida de protesta, mientras que los controladores aéreos también suspendieron durante unas horas su trabajo. En los hospitales los médicos tan sólo estaban atendiendo las urgencias.
Sin embargo, sí abrieron las puertas supermercados, hoteles, restaurantes y cafés. También había servicio de taxis. Para el mediodía griego hay previstas manifestaciones.
La huelga ha sido convocada por los principales sindicatos, pero a ella se suman un movimiento ciudadano surgido a través de Internet y denominado "ciudadanos indignados". Éstos planean además bloquear todas los accesos al edificio del Parlamento el miércoles, el día en que está prevista la votación sobre el nuevo programa de ahorro.
Desde hace más de un mes se manifiestan a diario ante el Parlamento y gritan a los políticos del país mediterráneo que son unos "ladrones" y unos "traidores".
El lunes por la noche, el primer ministro griego, Giorgos Papandreu, apeló urgentemente al Parlamento a aprobar el duro programa de ahorro. "Les insto a que escuchen lo que su alma y su patriótica conciencia les dicta", dijo Papandreu ante los diputados.
De la aceptación de estas medidas, que prevén el ahorro de 78.000 millones de euros hasta 2015, depende el pago de otro tramo del crédito ya concedido por la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional de 12.000 millones de euros. Además, este ahorro estricto es una condición indispensable para aprobar nuevas ayudas por un monto de 120.000 millones de euros, al que darán el sí definitivo el próximo fin de semana los ministros de Finanzas de la Unión Europea.
Los socialistas en el gobierno cuentan con una mayoría de 155 diputados en el Parlamento de 300 escaños. Dos de sus parlamentarios ya han anunciado que "con las actuales circunstancias" no pueden apoyar el paquete de medidas.

































