Un escenario de profunda incertidumbre y extrema tensión mantiene en vilo a las autoridades sanitarias y de seguridad en los Estados Unidos. Tres personas fallecidas y al menos 18 socorristas hospitalizados es el trágico saldo que dejó la exposición a una sustancia química aún no identificada en el interior de una vivienda. El hecho, que activó de inmediato rigurosos protocolos internacionales de aislamiento, encendió las alarmas sobre los peligros ocultos a los que se enfrentan los equipos de primera respuesta en la actualidad.

































