Cuba volvió a conseguir un triunfo, previsible y simbólico, en la Asamblea General de las Naciones Unidas, que aprobó por trigésimo primera vez una declaración que reclama a Estados Unidos el levantamiento del bloqueo económico, comercial y financiero que dispuso sobre la isla en 1962 y que constituye, según La Habana, "un acto de guerra en tiempos de paz".


































