La peregrinación anual a La Meca, también conocida como hach, es uno de los eventos religiosos más grandes del mundo. Y este año resultó en la trágica muerte de más de 1.300 peregrinos debido a las temperaturas extremas, que oscilaron entre 46°C y 49°C. El ministro saudí de Sanidad, Fahad Al-Jalajel, declaró que el 83 % de las muertes registradas corresponden a fieles que carecían de permiso.


































