En medio de un escenario internacional convulsionado por movimientos secretos y gestiones de paz de alto nivel, el presidente ruso Vladimir Putin volvió a mostrar sintonía con su aliado incondicional, Aleksandr Lukashenko. El encuentro de este sábado en la residencia de Novo-Ogariovo —de carácter no oficial pero con un peso político ineludible— se produjo a pocas horas de que concluyeran en Moscú dos visitas de altísimo voltaje: la del jefe de la diplomacia del Vaticano, Paul Richard Gallagher, y la del director de la CIA, John Ratcliffe.


































