Quito vivió en las últimas horas una inusual serie de ataques con granadas y dos coches-bomba explotaron frente a sendas sedes del organismo que gestiona las cárceles, en lo que aparenta ser una nueva muestra del poder de las organizaciones criminales que protestaron de esa manera por las continuas requisas en las prisiones, que dieron paso además a motines y retenciones de agentes por parte de los reos.

































