Justin Welby, líder de la Iglesia anglicana, presentó su renuncia luego de las crecientes críticas y presiones del gobierno británico por su manejo en uno de los casos de abuso más graves de la institución, relacionado con John Smyth, un abogado cristiano acusado de agredir a unos 130 niños y jóvenes durante 40 años.

































