La ciudad de Novi Sad, en el norte de Serbia, fue escenario de una noche de tensión y violencia que culminó con enfrentamientos entre manifestantes antigubernamentales y la policía, dejando un saldo de 42 personas detenidas y decenas de heridos, entre ellos 14 agentes de policía. Las protestas, que forman parte de una ola de descontento que sacude al país, han puesto de manifiesto la creciente polarización y la escalada de la confrontación entre la ciudadanía y el gobierno.



































