Un terremoto de magnitud 7,7 sacudió durante la mañana del sábado la costa de la isla de Flores, en el este de Indonesia, y dejó al menos 51 personas muertas y unas 5.000 evacuadas, según el último balance difundido por las autoridades.
El terremoto sacudió la costa de la isla de Flores y provocó deslizamientos de tierra, daños en viviendas y cortes de rutas. Las autoridades informaron además decenas de heridos y mantienen los operativos de búsqueda y asistencia.

Un terremoto de magnitud 7,7 sacudió durante la mañana del sábado la costa de la isla de Flores, en el este de Indonesia, y dejó al menos 51 personas muertas y unas 5.000 evacuadas, según el último balance difundido por las autoridades.
El movimiento provocó daños en viviendas, deslizamientos de tierra y cortes de caminos que complicaron el acceso de los equipos de emergencia a algunas de las zonas afectadas.
El sismo se produjo alrededor de las 6 de la mañana del sábado, hora local. De acuerdo con los datos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el epicentro se ubicó a unos 62 kilómetros al noroeste de Ende, una de las principales ciudades de Flores, y a una profundidad de aproximadamente 10 kilómetros.
El balance de víctimas fue actualizado durante las últimas horas a medida que avanzaron las tareas de búsqueda. Las autoridades señalaron que los fallecidos se distribuyen en distintos distritos de la isla, entre ellos Manggarai, Manggarai Oriental, Sikka, Ngada, Ende y Manggarai Occidental.
Además, el viceministro de Salud de Indonesia, Benjamin Paulus Octavianus, informó que hubo personas heridas. El último reporte citado por las autoridades contabilizó 77 heridos leves y también personas con lesiones de mayor gravedad, mientras los servicios sanitarios continuaban atendiendo a los afectados.
El terremoto tuvo consecuencias en distintos puntos de Flores. Más de un centenar de viviendas resultaron dañadas y se registraron deslizamientos de tierra en diferentes sectores, una situación que afectó especialmente las vías de comunicación y dificultó el desplazamiento de los equipos de rescate.
Las autoridades desplegaron personal para colaborar con las tareas de búsqueda, evacuación y asistencia. Según información difundida por Reuters, más de 3.500 efectivos de las fuerzas militares y policiales fueron destinados a las operaciones de emergencia, especialmente en las zonas donde las rutas quedaron interrumpidas.
Entre los lugares afectados también se encuentra el aeropuerto de Komodo, una infraestructura utilizada por quienes visitan esta zona turística de Indonesia. El ministro de Transportes, Dudy Purwagandhi, indicó que el aeropuerto sufrió daños, aunque continuaba operativo.
La situación también afectó a establecimientos sanitarios. En algunas localidades, los hospitales debieron trasladar pacientes hacia espacios exteriores ante el temor de nuevos movimientos y por los daños ocasionados por el sismo.
La atención se desarrolla mientras los equipos de emergencia intentan llegar a las comunidades que quedaron parcialmente aisladas.
La magnitud de los daños todavía se encuentra en evaluación. Reportes posteriores indicaron que más de 1.300 viviendas habían sufrido algún tipo de afectación y que también se registraron problemas en estaciones de servicio y otros servicios esenciales como consecuencia de los cortes de electricidad.
El terremoto también generó preocupación en las zonas costeras. Luego del movimiento se activó una alerta temprana por posible tsunami y las autoridades pidieron a los habitantes que se alejaran de la costa y se trasladaran hacia zonas más elevadas. La advertencia fue levantada posteriormente al descartarse una amenaza mayor.
En total, alrededor de 5.000 personas fueron evacuadas, según el último balance. Solo en la región de Sikka, más de 3.300 habitantes se autoevacuaron o permanecieron en espacios preparados para recibir a quienes dejaron sus viviendas.
La población afectada también enfrenta el riesgo de nuevas réplicas. Según reportes de las autoridades, el terremoto principal fue seguido por cientos de movimientos sísmicos, lo que llevó a muchas personas a permanecer fuera de sus casas por precaución.
Los equipos de emergencia continúan con las tareas de búsqueda y rescate, mientras se organizan refugios y se distribuye asistencia entre las comunidades damnificadas. Las autoridades también trabajan para restablecer las rutas y las comunicaciones con las localidades que quedaron aisladas.
El terremoto de Flores se produjo en una región con elevada actividad sísmica. Indonesia se encuentra dentro del denominado Anillo de Fuego del Pacífico, una extensa zona que concentra una importante actividad tectónica y volcánica.
El sismo de este sábado es considerado el más mortífero registrado en el país desde el terremoto ocurrido en Java Occidental en 2022.
Mientras continúan las operaciones, las autoridades mantienen la evaluación de los daños y no descartan que el número de víctimas pueda modificarse a medida que los rescatistas logren acceder a las zonas más afectadas.
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