Durante un acto de campaña en Pensilvania, el candidato presidencial republicano Donald Trump fue víctima de un intento de magnicidio. El pistolero, horas después identificado como un joven de 20 años, estaba operando solo y fue asesinado por francotiradores del Servicio Secreto en el acto. El atentado dejó como legado una foto icónica de Trump, momentos después del balazo, con la cara ensangrentada, puño en el aire y la bandera de Estados Unidos flameando de fondo.



































