Las primeras horas de 2026 comenzaron con la liberación de 87 presos políticos en Venezuela, según confirmó el Comité de Madres en Defensa de la Verdad. Las excarcelaciones se produjeron durante la madrugada del 1° de enero en el penal de Tocorón, en el estado Aragua, donde se encontraban detenidos manifestantes que reclamaron fraude en las elecciones presidenciales de 2024.
El presidente Nicolás Maduro fue proclamado ganador de esos comicios por el Consejo Nacional Electoral, pese a las denuncias de la oposición que reclamaba el triunfo de Edmundo González Urrutia. La crisis derivó en protestas masivas, represión y más de 2.400 detenciones, según ONG locales.
Libertad parcial y reclamos de amnistía
El Comité de Madres celebró las liberaciones pero advirtió que la mayoría de los excarcelados continúan bajo proceso judicial y con medidas cautelares. “La injusticia sigue afectando a centenares de familias. El país necesita una amnistía general”, señalaron en un comunicado.
Se trata del segundo grupo excarcelado en pocos días. El 25 de diciembre pasado, el comité había informado 71 liberaciones, mientras el gobierno hablaba de 99. El Foro Penal, por su parte, verificó poco más de 60.
Las familias atribuyen el avance al reclamo constante que sostienen desde hace más de un año. También recordaron que el proceso estaba suspendido desde marzo de 2025, y valoraron el reinicio como un paso positivo pero insuficiente.
Tocorón, símbolo del conflicto
El penal de Tocorón fue uno de los centros más mencionados durante la represión post-electoral. Allí fueron trasladadas decenas de personas acusadas de “terrorismo”, muchas de ellas por participar en marchas pacíficas, según denuncian las organizaciones de derechos humanos.
El gobierno de Maduro insiste en que no hay presos políticos en el país y que quienes están detenidos cometieron “hechos punibles”. Sin embargo, distintas ONG aseguran que se trata de personas privadas de libertad por razones ideológicas.
El gesto de Año Nuevo tiene un fuerte contenido simbólico, pero también genera preguntas sobre los próximos pasos del oficialismo ante la presión interna y externa por una apertura política más amplia.