El sábado por la tarde, una veintena de personas que tomaba el sol en la playa de Melicena (Granada, a unos 92 kilómetros de la capital) fueron sorprendidas por el ruido de una patrullera de la Guardia Civil que estaba persiguiendo a una pequeña embarcación a escasos metros de la costa. Pero la sorpresa no quedó allí: la lancha enfiló directamente a la orilla, y a punto estuvo de atropellar a un veraneante.

































