“El celular al que está llamando no está disponible”, reza el mensaje grabado al marcar el número telefónico que le pertenecía a Diego Molina hasta que su foto junto al cadáver de Diego Maradona conmovió a los argentinos y provocó el repudio generalizado contra él y Claudio y Sebastián Fernández (49), padre e hijo (19), los otros dos empleados tercerizados de la funeraria que cometieron el delito.



































