Una foto de 1978 en Mar del Plata une a una familia casi 50 años después: la historia detrás de la imagen viral
Ocho niños marplatenses, protagonistas de una postal captada por un fotógrafo japonés durante el mundial del '78, se viraliza y propicia un emotivo reencuentro de hermanos y primos casi medio siglo después.
Una foto de 1978 en Mar del Plata une a una familia casi 50 años después: la historia detrás de la imagen viral
Una imagen tomada en Mar del Plata durante el Mundial Argentina 1978 se convirtió en fenómeno viral y permitió un emotivo reencuentro familiar casi medio siglo después. La fotografía, que muestra a ocho niños —hermanos y primos— sentados en la vereda de un barrio marplatense, volvió a recrearse en el mismo lugar con seis de sus protagonistas adultos, en una historia que conmovió a miles de usuarios en redes sociales.
Una imagen tomada en Mar del Plata durante el Mundial Argentina 1978 se convirtió en fenómeno viral y permitió un emotivo reencuentro familiar casi medio siglo después.
Una postal familiar de otra época
La fotografía original fue tomada el 2 de junio de 1978 por el fotógrafo japonés Masahide Tomikoshi, quien recorría Mar del Plata durante la Copa del Mundo. La escena captada muestra a ocho chicos sentados sobre el muro de un chalet del barrio Los Troncos, en una imagen que resume la vida barrial y la infancia de aquellos años.
Con el paso del tiempo se conoció un dato clave: los niños que aparecen en la imagen no eran solo amigos, sino que estaban unidos por vínculos familiares. Se trataba de hermanos y primos, integrantes de dos familias que compartían la cotidianeidad, los juegos y la vereda como punto de encuentro.
De la viralización al reencuentro
Décadas después, la foto volvió a circular gracias a su publicación en redes sociales y despertó una inmediata identificación colectiva. Usuarios locales reconocieron el lugar y lograron ubicar la vivienda donde había sido tomada, en la zona de San Lorenzo, Paunero y General Lavalle.
Ese trabajo colaborativo derivó en un hecho impensado: seis de los ocho niños originales lograron reencontrarse y recrear la imagen en el mismo sitio, casi 50 años después. En el encuentro participaron tres hermanos de una familia y otros tres hermanos de la otra, mientras que dos primos no pudieron estar presentes, aunque siguieron la historia a la distancia.
Recuerdos, emoción y la fuerza del lazo familiar
El reencuentro estuvo atravesado por la emoción y los recuerdos de una infancia marcada por la cercanía, el barrio y los vínculos familiares. Para los protagonistas, la imagen funcionó como un disparador de memorias compartidas y como testimonio de una época en la que la calle era el principal espacio de socialización.
La repercusión de la historia fue inmediata y profundamente emotiva. En redes sociales, cientos de usuarios compartieron mensajes señalando que la imagen refleja la infancia de toda una generación, marcada por la libertad, la vida de barrio y la seguridad de jugar en la calle sin preocupaciones.
Los propios protagonistas coincidieron con esa mirada. Al recordar aquellos años, uno de ellos resumió el sentimiento compartido: “Estábamos todo el día andando en bicicleta por la cuadra, con el garage de la casa de mis papás abierto de par en par, sin miedo a que pase nada. Tuvimos una infancia hermosa”.
La foto recreada no solo mostró el paso del tiempo en los rostros, sino también la permanencia de los vínculos familiares y de una forma de crecer que hoy despierta nostalgia colectiva.
Se trataba de hermanos y primos, integrantes de dos familias que compartían la cotidianeidad, los juegos y la vereda como punto de encuentro.
El comentario del fotógrafo que cerró la historia
La historia sumó un capítulo especial cuando la imagen actual del reencuentro fue publicada en redes sociales. El propio Masahide Tomikoshi no tardó en reaccionar: comentó la publicación y expresó su emoción al ver el impacto que había tenido aquella foto tomada en 1978.
Además, el fotógrafo japonés compartió la imagen del reencuentro en su perfil personal, celebrando el valor que adquirió con el tiempo esa escena cotidiana, transformada hoy en un símbolo de memoria, familia y pertenencia.
Lo que comenzó como una foto casual durante un Mundial terminó convirtiéndose en un puente entre generaciones. La imagen de 1978 no solo documenta una Mar del Plata distinta, sino que confirma que los lazos familiares —como los recuerdos— pueden resistir al paso del tiempo y volver a encontrarse gracias a la fuerza de la memoria colectiva.