El cielo se cerró en minutos y, en horas de la tarde de este miércoles el frente de tormenta entró con fuerza sobre la capital pampeana: lluvia intensa, granizo en algunos sectores y un viento que pasó de amenaza a protagonista.
Se registraron lluvias intensas y granizo. Además, hubo anegamientos, caída de árboles y postes, voladuras de techos, daños en viviendas y comercios, y cortes de energía en distintos sectores.

El cielo se cerró en minutos y, en horas de la tarde de este miércoles el frente de tormenta entró con fuerza sobre la capital pampeana: lluvia intensa, granizo en algunos sectores y un viento que pasó de amenaza a protagonista.
Según el Servicio Meteorológico Nacional, la ráfaga máxima registrada en la ciudad fue de 91 km/h, del sector oeste-sudoeste, un dato que dimensiona la violencia del fenómeno.
El saldo inicial mostró postales repetidas: calles anegadas, árboles caídos sobre casas y autos, paredones derribados y techos con chapas voladas en distintos puntos, con daños materiales de consideración.
Los efectos también se sintieron en los servicios: el viento tiró postes y dejó cableado comprometido, con cortes de electricidad y complicaciones en telecomunicaciones mientras avanzaban las tareas de reparación.
La tormenta no se quedó en la capital: alcanzó a Toay y a Anguil, además de otras zonas cercanas, replicando el combo de viento fuerte, lluvia y destrozos.
En Toay, el barrio Lowo Che fue uno de los sectores mencionados como más afectados, con árboles caídos y daños en viviendas, calles y arbolado, en una secuencia que se extendió casi al mismo ritmo con el que avanzó el frente.
Con el temporal ya corrido, el escenario quedó marcado por el despeje de ramas, estructuras y postes, y por el pedido de máxima precaución ante la presencia de cables sueltos y obstáculos en la vía pública mientras continuaban los operativos.




