Naomi Osaka volvió a captar todas las miradas en el Abierto de Australia, no solo por su rendimiento deportivo sino también por una puesta en escena cargada de simbolismo y diseño. La exnúmero uno del mundo transformó su ingreso a la Rod Laver Arena en una verdadera declaración estética, combinando moda, recuerdos personales y referencias a su historia en el torneo.
































