La escena es conocida para millones de personas: la llave gira en la cerradura y, antes de terminar de abrir, del otro lado aparece el sonido inconfundible de patas ansiosas golpeando el piso. Tu perro está allí, esperándote, como si el regreso fuese el mejor momento del día. Aunque parezca simple, encierra una serie de significados que atraviesan la comunicación, rutina y vínculo emocional.
































