La tecnología ha ido infiltrándose lentamente en nuestras vidas y, con su omnipresencia, también ha traído una mayor sensación de estrés y ansiedad. Desde el "doomscrolling", que es el hábito de pasar largos periodos navegando sin cesar por noticias negativas, hasta la constante comparación en redes sociales, nuestros dispositivos pueden afectar significativamente nuestra salud mental.


































