La noche cae, y con ella, nuestras mentes se sumergen en el océano de los sueños, un reino donde las reglas del día son irrelevantes y las sombras de la realidad se transforman en historias oníricas. En ese vasto territorio de la psique, uno puede encontrarse caminando por pasillos de la infancia, volando sin alas o, de manera sorprendente, enfrentándose a situaciones laborales desconcertantes.
































