Fue en el mes de julio de 1573 cuando llegó, navegando el Paraná, al brazo llamado de Los Quiloazas, la flota que, al mando del Capitán Juan de Garay, integrada por un bergantín y cinco canoas grandes a modo de balsas, que venían a la región para dar cumplimiento al mandato del Teniente de Gobernador Martín Suárez de Toledo, quien había ordenado fundar "puerto y ciudad" para hacer realidad el objetivo de la gobernación del Paraguay de tener una salida al océano: "abrir puertas a la tierra".



































