Los lectores vuelven a expresarse sobre distintos temas y de diversas maneras, incluso a través de la poesía.

El PAMI atiende a 5,4 millones de jubilados nacionales y el Instituto de Obra Médico Asistencial (IOMA) a 2,1 millones de trabajadores y jubilados de la provincia de Buenos Aires. Todos los años ambos organismos sufren graves denuncias de parte de sus afiliados.
El último bochorno del PAMI fue por una deuda acumulada a mayo de $ 580.000 millones a pesar de que su presupuesto para 2026 es de $ 8 billones. Los prestadores cancelaron cirugías, tratamientos, faltaron remedios, etc.
En cuanto a IOMA siempre se atrasó con los pagos a los prestadores médicos y año tras año son recurrentes los reclamos de sus afiliados por no poder atender su salud como corresponde. Situación que continuó incluso en 2026 en los principales centros urbanos de la provincia a pesar de tener IOMA un presupuesto de $ 2,5 billones aprobado por el gobernador Axel Kicillof.
Yo creo que la solución no pasa por cambiar estos organismos por otros. Mantendrían los mismos defectos porque el problema es la falta absoluta de su control interno.
El PAMI se autocontrola o lo hace el gobierno y a IOMA, el Tribunal de Cuentas de la provincia, aunque en su web no registra una sola auditoría. Las obras sociales no se cuidan solas. En los países con un estado eficiente existen controles severos. Que por cierto son siempre de terceros apolíticos.
Acá las dos antípodas políticas que se pelean por nuestros votos demuestran ser igualmente incapaces de administrar bien las obras sociales. O peor, sospechadas por sus manejos. Entonces... ¿exigimos controles o seguimos así?
***
El 25 de julio pasado, en un conocido comedor de pescado de la localidad de Sauce Viejo, se llevó a cabo por primera vez un remate formal de artículos varios. En dicha ocasión, el propietario del lugar, Daniel Aníbal Marsó, cedió desinteresadamente las instalaciones para respaldar esta clase de iniciativas y brindarle su apoyo.
Como él mismo comentó a los medios y al público asistente: "Sauce Viejo necesita de eventos como estos, que posibilitan a quienes necesitan vender o comprar bienes lo puedan hacer, y a su vez que conozcan Sauce Viejo, ya que desde otras localidades se hicieron presentes, pasando un día diferente y enterándose de la dinámica de los remates de esta naturaleza".
En la publicación de El Litoral del 13 de julio último, bajo el título "Estamos de remate... y no precisamente locos", puse en conocimiento de los lectores que estas subastas se diferencian sustancialmente de las judiciales, de ganado mayor o de un solo dueño.
En estas como la de Sauce Viejo, cada propietario, de manera particular, pone al alcance de terceros, y a través de la labor de un martillero público (en el remate sauceño fue Guillermo Ponzo Kuchen), objetos de los cuales pretende deshacerse a cambio de ofertas razonables.
Aquel sábado, durante varias horas ininterrumpidas, el salón, la galería y el exterior del local gastronómico de Marsó estuvo colmado de artículos de los más variados rubros, entre los cuales pudieron apreciarse ánforas francesas, una radio estilo "capilla", una lanza del año 1851, un piano, una máquina de escribir Corona y hasta un teléfono de la década del 30.
También una prensa para libros, estribos para carruajes antiguos, artesanías, vestimenta, muebles, herramientas, cristalería, aberturas; electrodomésticos, enseres para cocina, bote inflable, cocina, lavarropas, calefón, ventiladores y más. Realmente de todo y para todos.
Tal como expresaba el eslogan que tuve la posibilidad de crear en mi carácter de organizadora de esta inusual propuesta para los sauceños: "La oportunidad de vender lo que no se usa y adquirir lo que hace falta".
Es una tarea muy ardua llevar a cabo semejante emprendimiento de manera personal, pero me ayudó y mucho ser asidua concurrente por más de veinte años a distintos remates realizados en la zona.
Eso, lógicamente, además de la experiencia acumulada a través de la realización de incontables eventos y exposiciones, concursos de belleza, desfiles de moda y producciones en los medios, antecedente que me alentaron a llevar adelante el remate, que creo dejó satisfechos a quienes con su participación y presencia dieron el marco adecuado.
Esperemos que se repita. Esta primera vez pude organizarlo yo, pero queda abierta la invitación a quien vea la oportunidad de continuarlos.
***
Al perfilar la hendidura/ del tronco de un viejo roble,/ el árbol se hace más noble/ proyectando una escultura./ Revive en la savia pura, / vida y sangre de su gloria, / y recita en su memoria/ bellos y arcanos secretos/ de pinos, hayas y abetos/ que compartieron su historia.//
La tabla cambia sus formas/ en un peregrinar lento;/ el hombre con su talento/ un bloque en mueble transforma./ El arte no tiene normas/ que limiten la creación/ y el oficio y la pasión/ de aquel hombre en su taller,/ son nostalgias del ayer/ que añora mi corazón.//
El carpintero recuerda/ los maderos de la cruz/ que enmarcaron a Jesús/ y le dieron vida eterna./ Mientras tanto entre sus piernas/ sigue lijando un listón,/ suda y piensa en su misión/ de alegrar a un rostro tibio; / una cuna para un niño/ dibujan gubia y formón.//
El algarrobo o la encina, / arcilla del ebanista;/ que con talento de artista/ formas claras adivina./ El sol marca su rutina/ aunque él no sabe de horarios, /pues no existe el calendario/ para el noble carpintero, /que trabaja con esmero/ y gana su pan a diario.//
La mano del carpintero, /escuadra, regla y transporte, / una sierra que en el corte/ canta "zambas" al madero. / Esta escena que venero/ es el recuerdo feliz/ de una niñez con barniz/ de inocencia y alegrías, / con juguetes y poesías/ que forjaron mi raíz.//
***
Cada 25 de agosto se conmemora el Día del Peluquero en Argentina y en todo el mundo. Esta fecha honra la labor de los profesionales que transforman la imagen de las personas, con su destreza y habilidad.
No es ninguna sorpresa que los peluqueros y las peluqueras tengan su propio día internacional de reconocimiento teniendo en cuenta que su trabajo es fundamental para la estética, el cuidado personal y la apariencia.
El origen de estas figuras se remonta al siglo XIII en Francia, con el fallecimiento de un rey que fue quien reconoció el valor importante de los peluqueros. El monarca en cuestión era Luis IX.
En aquella época el trabajo de la peluquería estaba únicamente en manos de los plebeyos de sexo masculino, estaban obligados a peinar y mantener las pelucas utilizadas por la nobleza. El monarca fue de suma importancia porque tomó la decisión de reconocer la labor de su peluquero oficial al ascender su status al nombrarlo como "hombre libre".
Quini 6: estos son los números favorecidos
Dos motociclistas volaron por el aire tras chocar de frente contra un automóvil
Cómo es la exclusiva clínica de "bienestar" donde está internada Juliana Awada en Suiza
Multas de más de $300.000 y dudas normativas: las reglas para circular en monopatín eléctrico en Santa Fe
Camila Morrone se suma a "División Miami" y consolida su lugar en Hollywood