El 29 de abril de 2003 la mañana arrancó como era habitual en mi rutina. Fui a tomarme el 8 para ir a la escuela Pizarro y cuando apenas llegué me mandaron nuevamente a casa porque: “en los barrios del norte está entrando agua en las casas”. Pasaron 21 años, pero el recuerdo de ese día y lo acontecido en todo su transcurso permanece como una película imborrable en mi cabeza, donde en cada aniversario se proyecta como un film ininterrumpido de imágenes, sonidos, olores y dolores.



































